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Mostrando las entradas etiquetadas como caja oxidada

Dioniso

Tu cabeza está hirviendo y con las manos húmedas intentas quitar lo que te provoca tanta irritación en la garganta. Te rodea una pestilencia insoportable: desprecio, angustia, cigarros, cerveza, sangre, vómito; todo está fusionado en un aroma que perfora tus fosas nasales. Abres los ojos. La luz del sol se mete como una navaja en tus párpados. Estás en tu hogar, con la misma suciedad y las puertas oxidadas. Una melodía comienza a sonar en tu cabeza, quizás una canción que escuchaste cuando eras pequeño.             - Yo quiero ser como mi papá …- susurras débilmente, de la comisura de tus labios resbala un líquido burbujeante. Tu visión es borrosa . Ante ti se dibuja una figura femenina, logras distinguir en su rostro moretones y lágrimas, de su falda se sujeta fuertemente una criatura de coletas. La pequeña  no se da cuenta de tu deplorable estado y , al notar que te has despertado , se acerca abriendo los braz...

¿Dónde esta Wally?

Esta tarde Andrés llego muy asustado al restaurante. Traía entre sus manos un libro de pastas coloridas. Me contó que camino al trabajo se topo con un bazar de pulgas y movido por la curiosidad se acerco con la esperanza de encontrar una chachara, de esas que tanto llaman su atención. En una caja desvencijada que contenía cómics encontró el libro que apretaba contra su pecho. Al ver aquel personaje de eterna sonrisa y suéter rojiblanco, se emocionó mucho. Al hojear el libro, recordó momentos agridulces de su infancia. Al abrirlo pudo ver que las hojas estaban muy pálidas y al llegar a la última página se altero tanto que tuvo que salir corriendo del lugar. No soltó el libro, simplemente corrió. Le di un té para que se calmara y mesereó un rato, pero después de tres horas se encerró en el baño. El gerente lo mandó a descansar. Ya no volvió al restaurante. Semanas después nos enteramos de su muerte. Lo había encontrado en la sala, con el libro abierto a un lado de él. Le faltaba la...

Mamá Gude

Me balanceó en la silla como imagino que te balancearías tú en una mecedora en medio del patio al lado del guayabo frente a un lavadero enlamado Tú, eras como el pedestal la vertebra central la piedra de la iglesia las raíces fuertes que rompen la banqueta Y cuando moriste se murió todo la casa el guayabo los gatos nuestra familia Recuerdo el olor de la sopa tus manos delgadas en mi cabello el tono enérgico de tu voz tu pequeñez el amor que se ocultaba en tus manos fuertes o en tus ojos cuando nos mirabas desde la silla Abuela olor a guayaba el aroma del jabón que usabas el bálsamo de tu recuerdo.....

Sin título I

Para  CAH Son, estos, mis labios la presencia de tu pelo.                  me acaricias                                   me tejes                 una cuna para el sueño Son, esos, tus hilos que se abren paso adentro de mi cuerpo los que con luz oblicua titilan destellos vacíos Son estas noches de días sedientos los que se encarnan en nuestros besos. Como un gato  que se escurre en la ventana danza tu boca en mi cabeza y liberas de su prisión  a esa ventosa colmada de deseo . La humedad el musgo creciendo alrededor nuestro camastro aguamarina flotando nuestros cuerpos El vaivendetus pestañas enelcentrodemiabdomen El cantodetuscaderasenmisoídos Son, estas, mis lágrimas  el dulce  elixir del delirio agolpado  en...