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¿Por qué jamás podemos asumir plenamente la responsabilidad por nuestros actos? Todavía hoy, cuando pienso en lo que ocurrió, me pliego sobre mí mismo y trato de encontrar justificación a mi conducta; pretendo que no soy el único culpable e intento convencerme de que Amelia, en cierta forma, es responsable también. No cabe duda de que puede serlo desde un punto de vista absolutamente objetivo; pero en nuestro caso yo era el que podía manejar a Amelia, que llegó a depender por completo de mí, y sus actos eran más que nada reflejo de mi conducta. A veces, quisiera volver hacia atrás y sacudirme de encima todo ese asunto, que con mucha frecuencia me lanza a la calle a tratar de buscar en las miradas de los demás el secreto de la convivencia; pero estamos circundados por el peso de nuestra propia soledad y las respuestas a nuestras preguntas sólo pueden encontrarse en nosotros mismos.


[Amelia, Juan García Ponce en el libro La Noche de ediciones ERA, 1970]







Nota a la cita: Había leído un libro de Juan García Ponce a principios de año. Me lo había prestado mi amigo Davo, no sólo me recomendaba al autor sino que había algo curioso en esa compilación de cuentos: tenía un cuento llamado El gato. José Quezada, un amigo en común, ya me había pasado un enlace de Material de Lectura en donde pude leer el cuento, y cuando me lo prestó Davo me alegró por que me había quedado con ganas de leer más de ese autor. La Noche, es un libro que compré en Xalapa en una librería de viejo cerca de la Fac. de Humanidades de la U.V. 

Está vez también hubo una razón muy especial para adquirir el libro: tenía un cuento llamado Amelia. En la novela que estoy escribiendo mi personaje protagonista lleva el mismo nombre, y se lo puse mucho antes de leer a García Ponce. Prácticamente lo devoré en una noche de insomnio en el hotel de Xalapa. 

Con este autor fue como amor a primera vista. Siempre que iba a una librería buscaba que podía ofrecerme de este autor pero nunca podía llevarme nada: o no me alcanzaba el dinero o no había nada. Pero llegó José Quezada, a quien parece que le gusta mucho también, y me regaló en mi cumpleaños una novela del mismo autor llamada La cabaña. Hay otros tres libros esperándome: Después de la cita y otros cuentos, Imagen Primera y un librito de ensayos llamado Desconsideraciones.

Lo que me gusta de García Ponce es la forma en que aborda las relaciones personales y amorosas. La complejidad de sus personajes hace que se salga de contar simplemente un historia de amor, y sé que hay algo más que en eso en su literatura. Todavía no sé muy bien que es por que no he investigado mucho del autor. No sé, como que prefiero leer los libros que tengo pendientes antes de saber más de él. Bueno, sí sé que formó parte de la generación de Casa del lago, y que enfermó de esclerosis múltiples y que hay muchas anécdotas picarescas de su vida, pero bueno, al final eso será para después....

También me agrada el uso que hace de lo cotidiano extrayendo de él aquello que se encuentra oculto bajo un velo de "normalidad". Los personajes de Ponce están vivos y con el uso que hace del lenguaje logra hacerte sentir TODO lo que narra sea físico o emocional. Y también están los detalles personales, como el asunto del cuento llamado Gato, o que tenga un cuento con el mismo nombre del personaje de mi novela, o que hay ciertas partes de todo lo que leído hasta ahora de él que hace un terrible eco en lo que pienso, siento o estoy viviendo. Pocos autores logran eso en mí.

Comentarios

  1. La penúltima vez que te topé en persona (la última fue en la feria), me antojaste leerlo; luego lo olvidé. Al rato entro a clases. Llegaré directito a la central por este hombre. Tengo que leerlo. Se antoja mucho.

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