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Retazos de un diario viejo.




Yo siempre retengo los sonidos. Las voces sobre todo.

        Sí, ese es el número. Ese es su nombre.

 Dos días antes de la cita soñé que me perdía. Cruzaba un río que en la orilla tenía una hilera de árboles verdes,  y frente a él un conjunto poblado de casas. Ese sueño fue una especie de premonición. Tenía los pies llenos de polvo y la garganta seca.


Tratar de rememorar su voz. Imaginarme como es su vida diaria. Extrañar el apretón que propinaba en mis brazos en una especie de abrazo frustrado. 


                          de tajo, con una sola frase mató mis esperanzas. Es horrible esperar con ansiedad por algo y no poder tenerlo.


Hoy la lluvia caía, y en últimos días me pregunto cómo será la lluvia en .... Me imagino que muy bonita, tranquilizadora y susurrante.


ahora que abrí esta caja de cedro negro en la que  vaciaba muchas cosas, ahora que la vi sin permiso, me di cuenta de que soy muy afortunada.


Se sentó en una silla. Hoy también tuve más conciencia de los grandes y delgados que son sus dedos. No con exageración, sino justo como a mí me gustan. Me gusta pensar en hombres que trabajan con la escritura y los dedos largos


me fui interesando en él, primero, sin ningún propósito y como mera curiosidad gatuna, pero conforme pasan los días, ese sentimiento, va creciendo y creciendo.


me decía: ¿por qué tiemblas? y le dije una mentira. Pues, porque no he dormido bien, supongo. Y ahí me tienes, hablando apresuradamente y temblando mientras me hablaba, lo cual es una estupidez, porque no pude disfrutar de su voz.


. A mí comienza a gustarme alguien, se vuelve parte de mi vida. Y al final nada pasa. Él nunca se da cuenta y se une a la lista de mis anhelos fallidos. Entonces me la pasaré preguntando ¿Cómo serán sus besos? ¿Cómo será que me toque? ¿Cómo se sentirán sus abrazos? Y entonces, probablemente comience a soñar con eso, con que me toca, me besa, me abraza. Y así, se queda, con un beso no dado. Un hombre que no.



Y yo, yo que tengo la necesidad excesiva de escuchar tu voz.

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