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XXVIII



Como si en un espejo me reflejara
es como sueño

se tejen los hilos del cansancio en mis párpados
y la noche avanza, rodeando mi habitación

de mis nudillos brota el musgo

llevo una doble vida
entre las plumas de mi almohada

y me veo hacer
al mismo tiempo
que hago lo que veo

en el espejo onírico
—un cristal azurita—
tengo la valentía
de un león

y me atrevo a morderme los pies
a romper los brazos de los árboles
a triturar las alas de la mariposa
a rozar la cabeza del lobo
a romper el espejo en mil pedazos

recorro calles que nunca visité
beso labios que jamás me han tocado
leo líneas de la mano que nunca podré tocar
soy dueña de lo que ya tiene propietario

en medio del cielo glauco
estoy hincada
y apareces
como un niño perdido
y te abrazo
te beso el pelo
los labios
la sombra
te disuelves
entre mis dedos




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