Ir al contenido principal

¿Por qué un libro es el mejor regalo?




Hay personas que han convivido con los libros desde que son pequeños, y es en esa edad en la que se vuelven lectores. Es difícil para mí imaginar lo que es eso, porque no tuve muchos libros durante mi infancia, ni leía constantemente. En mi casa no hubo algo que se pudiera llamar “la biblioteca de la casa”, debido a que mis padres  fueron educados alejados de los libros. Además, eramos una familia muy humilde, que vivía en una casa de lámina con una dieta constante a base de papas. Había que preocuparse por la comida, antes que por los libros. Sin embargo, de forma orgánica y casi instintiva sabían que algo había en esos objetos que te permite crecer y que me harían mucho bien. Por eso, en cuanto pude leer, poco a poco y dentro de sus posibilidades económicas fueron comprándome algunos libros. Otros fueron regalos de los patrones de mis padres. Al final, todos eran regalos para mí, objetos que hacían más llevadera la soledad de la casa —soy hija única—. 

En esa edad temprana recibí una colección de libros infantiles que contenían diversos apartados con anécdotas graciosas, episodios de la historia universal, la mitología griega, la ciencia, el arte, incluso había un espacio dedicado a la papiroflexia. Muchos buenos recuerdos vienen de esa etapa, en la que inconscientemente, cogía uno de los tomos de los libros y me sentaba no sólo a leer, sino a vivir cada uno de los sucesos ahí relatados. Antes que el abominable y aburrido catecismo, fue en esos volúmenes que conocí la historias bíblicas; y, debo confesar un "sacrilegio": siempre me cayo muy bien Ramsés. 

Con los años, fui cayendo más y más en ese universo de autores, nombres, escenarios y corrientes; sin embargo, no fue hasta que incursioné en el trabajo editorial que pude darme cuenta del valor verdadero de un libro. 

Es el mejor regalo, porque hay todo un proceso exhaustivo atrás de la creación de ese objeto que llega a nuestras manos, se conjuntan las artes escritas con las visuales, para amalgamarse perfectamente en un solo objeto. El desvelo de tanta gente, desde el escritor, hasta el formador, está ahí. El rechinido de las maquinas de la imprenta, las manos de los que empaquetan o el calor de la prensa en el papel. Los libros son también links, al menos para el lector obsesivo que no teme en subrayar—y sí lo hace, lo veras con una libreta a su costado— alguna frase o nombres de autores y lugares que después investigará en otros libros. Y así irá con otros más libros en una cadena que nunca tendrá fin. Tocar un libro es una puerta hacia el gran mundo literario, por lo tanto —como quizás lo diría Juan García Ponce— a la vida misma. 

Un libro para mí, es el mejor regalo, porque me siento como cuando niña, tomando al azar uno de ellos, sentándome, hojearlo, disfrutar de su olor a viejo a nuevo y luego disponerme a hacer realidad lo que la voz mental me dicta mientras poso mis ojos sobre el texto. Eso, la oportunidad de volverme a sentirme niña es lo que más valoro cuando alguien me regala un libro.


Comentarios

  1. nuna fui de libros, a los pobres nunca los valore como debia, snif. Ya ruco los he disfrutado como nunca, y si, estoy de acuerdo contigo, nada mejo que un librito pa regalar. :D

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

A tender

Entradas populares de este blog

Algunas notas desordenadas sobre "Roma"

1.- Siempre que Cleo contesta el teléfono, limpia el auricular antes de pasarlo a su empleadora. Eso me hizo recordar que en una de las casas en las que trabajó mi madre había un vaso, plato, y cubiertos para mí. De niña lo vi como un gesto de cariño, pero ahora entiendo que era una manera muy sutil de diferenciar, de evitar la contaminación.

Las jacarandas que vuelven a florecer como poemas. Entrevista a Ana Velarde

Durante el 2014 entrevisté a un grupo de escritores jóvenes de Cuernavaca para mi columna en el extinto suplemento  Papel o tijeras . Se trataba de un proyecto en el que pretendía dialogar con ellos sobre de diversos aspectos de la vida cultural en Cuernavaca, enfocándome, por supuesto en la literatura. Mi intención era rescatar estas entrevistas y volver a publicarlas en este espacio, pero de descubrir, con tristeza, que algunas de las columnas las perdí y eso incluye algunas entrevistas. :( Pero, hagamos algo con lo encontrado.  Vamos a comenzar entonces, con Ana Velarde, una muy joven escritora que también forma parte de la editorial Simiente. 

Lecturitas

Últimamente he vuelto a mi ritmo de lectura, y creo que se debe a la escuela. Es un poco accidentado cuando tienes que leer cosas de la escuela que no precisamente entran en tus gustos literarios y tienes que sacrificar los libros que sí te gustarían hojear, sin embargo, he tenido experiencias en las que al final, la lectura escolar me termina agradando. Eso me pasa desde que iba en la primaria. Creo que yo era de las pocas niñas que se alegraba de recibir los libros de texto. Me gustaba su olor nuevo, y todos mis libros, desde el de español hasta el de geografía, los hojeaba con mucho entusiasmo. Obviamente los libros de lecturas eran mis preferidos y tengo gratos recuerdos de ellos. En mi casa había muy pocos libros para leer, y la mayoría eran regalos de los patrones de mi papás. A los siete años tuve mi primer colección de cuentos de los Grimm. Mi primer novela fue El cazador y sus perros de Celedonio Martínez, y mi primer libro ilustrado fue uno de Rey León, recuerdo que m...