Ir al contenido principal

Esto no es una reseña #1: Melamina, de Daniel Herrera





Siempre me han gustado los libros que me hacen dudar de las cosas que doy por sentadas. Si un escritor logra provocar tales preguntas, me parece sumamente valioso y afortunadamente con mi primer lectura del año tuve esa experiencia.






En este caso, me refiero a Melamina de Daniel Herrera, publicado por Tierra Adentro en 2012. 


El punto medular de la obra llamó mi atención: un hombre que relata el proceso del embarazo de su esposa desde un punto masculino, uno bastante honesto, por cierto. La manera en cómo se planteaba la trama me pareció interesante, sobre todo porque la idea de tener hijos me ha comenzado a parecer cada vez más aterradora pero también muy cercana. 

Hay una tendencia muy común dentro de  la literatura contemporánea: hacer reflexiones "existenciales" a partir del transcurrir de la rutina y de los momentos domésticos. Muy pocos lo logran con éxito: o son muy artificiales o los momentos cotidianos que escogen son plenamente aburridos. La situación empeora cuando los protagonistas son artistas, ya que, en lugar de crear personajes, los autores terminan proyectándose en un alter ego que exuda plasticidad. 

Si hay de algo de lo que huyo es de autores que hablan sobre escritores. 

Sin embargo, en el caso de Melamina  se aborda este tipo de personaje de una manera mucho más convincente: por ejemplo, la novela del protagonista sólo se menciona una vez, y más bien sus vicisitudes giran alrededor de los ambientes más aburridos y patéticos que pueden estar relacionados con la escritura: los departamentos de redacción  de los periódicos o revistas, específicamente las secciones "culturales" y de sociales. 

Como ya lo había mencionado, el embarazo es el tema medular, pero también se atraviesan otos asuntos importantes alrededor de él: las preocupaciones económicas, las convenciones sociales relacionadas con la paternidad o las razones por las que nos mantenemos en trabajos de mierda

El autor juega bastante bien con las contradicciones que hacen auténtico a su protagonista, pues mientras en el 98% del libro nos muestra a este hombre más preocupado por cosas prácticas y sumamente personales que por la melcocha del embarazo, hay cierto momentos en que se detonan ese patetismo cursilón que parece identificar muy bien a los mexicanos: el macho que se fisura. 

Algo muy curioso me sucedió con este libro: primero comencé a leer con mucha expectativa, pero luego me fui llenando de rabia en contra del protagonista. El enojo iba en aumento conforme conocía más a este personaje arrogante, cínico y sumamente egoísta. Meterme en la cabeza de un hombre que parecía aborrecer y referirse con términos machistas hacia su esposa, estaba sacando un parte de mí que no conocía. Me di cuenta que me estaba clavando demasiado con la novela, y que estaba juzgando moralmente al personaje, cosa, que tanto en la vida real como en la literatura evito hacer. Sin embargo, creo que esa fue una de las razones por la que continué leyendo, en general, el personaje es tan orgánico que ninguno de sus berrinches o despuntes cínicos parecen artificiales; aunque quizás, si flaquee un poco al momento de articular diálogos, sin embargo, en el flujo de su conciencia avanza muy bien. Quería hablarles sobre la melamina y su relación con la novela, pero me parece que es una de esas cosas que el lector debe descubrir por sí solo, pues es un juego circular relacionado con muchos de los elementos que ya he mencionado, como una especie de visagra que los une.


Yo les recomiendo mucho esta novela, pues las obras honestas se agradecen, en un país donde los escritores parecen empeñados en regodearse en sus pretensiones "intelectuales". Este libro es completo, no sólo porque esté bien escrito, o los personajes sean coherentes ni por lo contundente de la trama, sino, porque logra hacer resonancia con el lector. Pueden adquirir esta novela en cualquier librería Educal, por $60. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Algunas notas desordenadas sobre "Roma"

1.- Siempre que Cleo contesta el teléfono, limpia el auricular antes de pasarlo a su empleadora. Eso me hizo recordar que en una de las casas en las que trabajó mi madre había un vaso, plato, y cubiertos para mí. De niña lo vi como un gesto de cariño, pero ahora entiendo que era una manera muy sutil de diferenciar, de evitar la contaminación.

Las películas de vigilia pascual

Drive Nicolas Winding Refn Hay veces en las que César me recomienda una película y no me convence del todo. Aunque el se empeña en decir que sólo lo hago con él, en general me pasa con las recomendaciones de todo tipo. La verdad es que no me convencía mucha la idea de ver Drive, y ver a Ryan Gosling, que aunque a muchas chicas les gusta, la verdad es que aunque es guapo no me parece que es para tanto escandalo. Además siempre ubico a Gosling con The Notebook , película que no he visto pero que la "melosidad" de su plot me repele. Uno puede entender sin problema de que va la película desde el momento en que ve el trailer. Un tipo, de estos inexpresivos pero con mucho corazón pero que hace cosas que no siempre son buenas pero tiene su ética personal. Un héroe posmoderno, o como quieran verlo. Ese es el personaje sin nombre de Gosling, que un día se topa con una hermosa Carey Mulligan y su chavito. Y entonces las cosas cambian, por que hay un romance que en toda la pelíc...

Editar libros también es escribirlos

En su ensayo La edición como un género literario Roberto Calasso rompe con una de las percepciones más absurdas y anacrónicas que se pueden tener del proceso editorial. Él escribe: “los libros publicados por cierto editor podía percibirse como eslabón de una misma cadena, o segmento de una serpiente de libros, o fragmento de un solo libro compuesto de todos los libros publicados por ese editor”.   Calasso se refiere al impresor italiano Aldo Manuzio, precursor del oficio editorial. Al remitirnos a su figura, lo que nos quiere decir es que sí, un editor forma un libro pero la palabra formar   debe entenderse como una secuencia de acciones que va desde elegir los textos, los títulos del catálogo, los autores, las discusiones, los conflictos hasta planear estrategias de difusión, los materiales de impresión, entre otros menesteres. Lo que Calasso nos dice es que el editor también escribe, pero desde otras plataformas, combinando lenguajes. *** Al parecer muchos es...