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Like a friend/Bar Italia

You are  the cut  that makes me  hide my face.

Las jacarandas que vuelven a florecer como poemas. Entrevista a Ana Velarde

Durante el 2014 entrevisté a un grupo de escritores jóvenes de Cuernavaca para mi columna en el extinto suplemento  Papel o tijeras . Se trataba de un proyecto en el que pretendía dialogar con ellos sobre de diversos aspectos de la vida cultural en Cuernavaca, enfocándome, por supuesto en la literatura. Mi intención era rescatar estas entrevistas y volver a publicarlas en este espacio, pero de descubrir, con tristeza, que algunas de las columnas las perdí y eso incluye algunas entrevistas. :( Pero, hagamos algo con lo encontrado.  Vamos a comenzar entonces, con Ana Velarde, una muy joven escritora que también forma parte de la editorial Simiente. 

Esto no es una reseña #1: Melamina, de Daniel Herrera

Siempre me han gustado los libros que me hacen dudar de las cosas que doy por sentadas. Si un escritor logra provocar tales preguntas, me parece sumamente valioso y afortunadamente con mi primer lectura del año tuve esa experiencia.

Los vientos del sur.

La primera vez que salí de Morelos fue  inolvidable. Conocí el mar, me emborraché por primera vez y le dejé un ojo morado a una de las mejores personas de mi vida. En esos días, ni siquiera me imaginaba escribiendo o estudiando letras. Mis planes eran hacerme veterinaria o estudiar diseño gráfico. Sin embargo, estoy segura que ese primer viaje sentó las bases para todo lo que soy ahora. Tenía 17 años y el peor tatuaje de henna que se ha visto en la tierra.  Desde entonces, los viajes son oportunidades para conocerme a mí misma, y si viajo acompañada, de redescubrir a ese otro que se lanza hacia lo desconocido conmigo. Xalapa fue la segunda ciudad que me cambió por completo, sobre todo en el área creativa. También fue el lugar en el que decidí que si en algo iba a volcar los intereses de mi vida, sería en la literatura. De manera muy dolorosa, también aprendí a estar cómoda conmigo misma, lo que llevó a un montón de procesos de reconocer manías y perdonarme asuntos que ...

Carta de despedida

Tus manos me hicieron crecer […]/Del cielo al suelo llega tu raíz Me veo leyéndote una de las notas de política de La Jornada después del desayuno. Mis pies colgando del sofá y mi voz de niña temblando. Tú, con un cariño que sólo una abuela puede dar, corrigiendo mi pronunciación. Me veo recortando de una página de la Jornada Niños  una reproducción de Las dos Fridas, mientras una mujer me miraba y atravesaba los ojos de niña. Ese suplemento que tú habías separado del periódico para guardarlo y que fuera para mí, sólo para mí.

El día que me emborraché con tres tecates y el Re de Café Tacvba o la nota de agradecimiento que no escribí.

Me gusta mucho la música, siempre me ha traído cosas buenas. Trato de pensar en algún mal recuerdo que esté ligado a alguna canción y no encuentro nada. Probablemente lo haya, pero en general las canciones me recuerdan momentos gratos. A Mariana la conocí en Acapulco, en un encuentro de jóvenes escritores. Estuvimos tres días en el mismo hotel, comimos en el mismo restaurante, viajamos en la misma combi, y nos sentamos a escribir en la misma mesa. Pero en realidad, hablamos a lo mucho dos minutos y el último día del encuentro. Primero se me acercó para decirme que un amigo en común me mandaba saludos. Y fue curioso, porque sentí una extraña familiaridad con ella, no sé si fue por la amabilidad de su voz, por sus maravilloso rizos o porque después de sentir que no había conectado casi con nadie, tenía un lazo con alguien.

Glauco

[Un pequeño adelantito de mi plaquette Tres gotas de agua (Simiente, 2014), que se presenta el próximo sábado 19 a las 12:00 hrs en la Librería Jorge Cuesta en Distrito Federal (Liverpool #12, Col. Juárez, Del. Cuauthémoc)] Ilustración de Amanda Mijangos