Ir al contenido principal

Bookmark VIII







Pocos libros, en realidad muy pocos me han dejado con una sensación de confusión agradable. Sentir que estoy leyendo algo magnífico pero difícil de comprender. Farabeuf, de Salvador Elizondo es uno de ellos, hace una conjunción del erotismo, tortura, medicina, lo corporal y lo místico. Los narradores jóvenes deberían de leer a Elizondo antes de darse infulas de estar descubriendo un género o el hilo nuevo de la narrativa erótica.

Comentarios

  1. Y es difícil no amar esos dedos y la longitud que lleva a tus brazos, tus hombros, tu espalda, tu cuello, tus labios...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

A tender

Entradas populares de este blog

Algunas notas desordenadas sobre "Roma"

1.- Siempre que Cleo contesta el teléfono, limpia el auricular antes de pasarlo a su empleadora. Eso me hizo recordar que en una de las casas en las que trabajó mi madre había un vaso, plato, y cubiertos para mí. De niña lo vi como un gesto de cariño, pero ahora entiendo que era una manera muy sutil de diferenciar, de evitar la contaminación.

Las jacarandas que vuelven a florecer como poemas. Entrevista a Ana Velarde

Durante el 2014 entrevisté a un grupo de escritores jóvenes de Cuernavaca para mi columna en el extinto suplemento  Papel o tijeras . Se trataba de un proyecto en el que pretendía dialogar con ellos sobre de diversos aspectos de la vida cultural en Cuernavaca, enfocándome, por supuesto en la literatura. Mi intención era rescatar estas entrevistas y volver a publicarlas en este espacio, pero de descubrir, con tristeza, que algunas de las columnas las perdí y eso incluye algunas entrevistas. :( Pero, hagamos algo con lo encontrado.  Vamos a comenzar entonces, con Ana Velarde, una muy joven escritora que también forma parte de la editorial Simiente. 

Lecturitas

Últimamente he vuelto a mi ritmo de lectura, y creo que se debe a la escuela. Es un poco accidentado cuando tienes que leer cosas de la escuela que no precisamente entran en tus gustos literarios y tienes que sacrificar los libros que sí te gustarían hojear, sin embargo, he tenido experiencias en las que al final, la lectura escolar me termina agradando. Eso me pasa desde que iba en la primaria. Creo que yo era de las pocas niñas que se alegraba de recibir los libros de texto. Me gustaba su olor nuevo, y todos mis libros, desde el de español hasta el de geografía, los hojeaba con mucho entusiasmo. Obviamente los libros de lecturas eran mis preferidos y tengo gratos recuerdos de ellos. En mi casa había muy pocos libros para leer, y la mayoría eran regalos de los patrones de mi papás. A los siete años tuve mi primer colección de cuentos de los Grimm. Mi primer novela fue El cazador y sus perros de Celedonio Martínez, y mi primer libro ilustrado fue uno de Rey León, recuerdo que m...