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Pocos libros, en realidad muy pocos me han dejado con una sensación de confusión agradable. Sentir que estoy leyendo algo magnífico pero difícil de comprender. Farabeuf, de Salvador Elizondo es uno de ellos, hace una conjunción del erotismo, tortura, medicina, lo corporal y lo místico. Los narradores jóvenes deberían de leer a Elizondo antes de darse infulas de estar descubriendo un género o el hilo nuevo de la narrativa erótica.

Comentarios

  1. Y es difícil no amar esos dedos y la longitud que lleva a tus brazos, tus hombros, tu espalda, tu cuello, tus labios...

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A tender

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Algunas notas desordenadas sobre "Roma"

1.- Siempre que Cleo contesta el teléfono, limpia el auricular antes de pasarlo a su empleadora. Eso me hizo recordar que en una de las casas en las que trabajó mi madre había un vaso, plato, y cubiertos para mí. De niña lo vi como un gesto de cariño, pero ahora entiendo que era una manera muy sutil de diferenciar, de evitar la contaminación.

Autorretrato I

Mi cuerpo está marcado por caminos de lunares y cicatrices. Incluso, hay un lunar que también es cicatriz.  Mis favoritos son los que se encuentran sembrados en mi rostro. Tengo un lunar que cubre casi toda mi muñeca derecha. De niña me gustaba imaginar que era un perico gritando, mamá decía que era la "botita" de Europa.   Una cicatriz en la ceja izquierda es mi rasgo definitorio. Tengo una espalda de aproximadamente 37 centímetros. Mis padres constantemente la señalaban como un defecto, una deformidad que me hacía ver menos femenina.  “Esa blusa se te ve bien, a pesar de tu espalda ancha”. Por eso, casi nunca uso blusas de tirantes o  strapless cuando tengo el pelo corto.

Editar libros también es escribirlos

En su ensayo La edición como un género literario Roberto Calasso rompe con una de las percepciones más absurdas y anacrónicas que se pueden tener del proceso editorial. Él escribe: “los libros publicados por cierto editor podía percibirse como eslabón de una misma cadena, o segmento de una serpiente de libros, o fragmento de un solo libro compuesto de todos los libros publicados por ese editor”.   Calasso se refiere al impresor italiano Aldo Manuzio, precursor del oficio editorial. Al remitirnos a su figura, lo que nos quiere decir es que sí, un editor forma un libro pero la palabra formar   debe entenderse como una secuencia de acciones que va desde elegir los textos, los títulos del catálogo, los autores, las discusiones, los conflictos hasta planear estrategias de difusión, los materiales de impresión, entre otros menesteres. Lo que Calasso nos dice es que el editor también escribe, pero desde otras plataformas, combinando lenguajes. *** Al parecer muchos es...